Si has estado investigando sobre productos naturales a base de cannabis, probablemente habrás visto que se menciona con frecuencia tanto el aceite de cannabis como el aceite de CBD. Mucha gente asume que son el mismo producto.
No lo son.
Aunque ambas proceden de la planta de cannabis, pueden afectar al organismo de formas muy distintas. Entender la distinción es importante antes de comprar cualquiera de los dos, especialmente si quieres evitar la intoxicación o si buscas un apoyo específico.
Aclaremos las diferencias en términos sencillos.
¿Qué es el aceite de cannabis?
El aceite de cannabis se refiere generalmente a un extracto elaborado a partir de plantas de cannabis que contienen niveles significativos de THC (tetrahidrocannabinol).
El THC es el responsable del «subidón» psicoactivo. Se une a los receptores CB1 del sistema endocannabinoide del cerebro, que está relacionado con el estado de ánimo, el apetito, la memoria y la regulación del dolor. Esta interacción es la que produce la intoxicación.
Dado que el aceite de cannabis suele contener THC, junto con otros compuestos de la planta como el CBD y los terpenos, puede:
- alterar el estado de ánimo y la percepción
- aumentar el apetito
- reducir las náuseas
- ayudan a aliviar ciertos tipos de dolor
El THC no es puramente recreativo. Tiene usos médicos documentados. El THC sintético (dronabinol) se ha aprobado para las náuseas relacionadas con la quimioterapia, y las combinaciones de THC y CBD han demostrado ser beneficiosas para la espasticidad de la esclerosis múltiple.
Sin embargo, el aceite de cannabis puede alterar el tiempo de reacción y el rendimiento cognitivo, sobre todo en dosis elevadas.
¿Qué es el aceite de CBD?
El aceite de CBD contiene cannabidiol (CBD), un compuesto diferente de la planta de cannabis.
A diferencia del THC, el CBD no se une fuertemente a los receptores CB1 y no produce intoxicación.
La mayor parte del aceite de CBD se extrae del cáñamo, una variedad de Cannabis sativa L. que contiene naturalmente niveles muy bajos de THC.
El aceite de CBD suele estar disponible como:
- de espectro completo (contiene pequeñas cantidades legales de THC)
- amplio espectro (sin THC detectable)
- aislado (sólo CBD puro)
Se han estudiado varios posibles efectos terapéuticos del CBD. La investigación clínica ha respaldado su uso en ciertos trastornos convulsivos. Otros estudios sugieren que puede ayudar con la ansiedad, la inflamación y a conciliar el sueño.
En general, el CBD se tolera bien y no perjudica la función cognitiva como puede hacerlo el THC.
Aspecto, olor y sabor
El aceite de cannabis y el aceite de CBD pueden parecer casi idénticos. Ambos suelen tener un color ámbar o dorado y una textura espesa. Su olor y sabor suelen reflejar los compuestos naturales de la planta presentes, dándoles un aroma terroso o herbal.
Como se parecen tanto, no es posible distinguirlos visualmente. La diferencia radica en su composición química.
Las principales diferencias entre el aceite de cannabis y el aceite de CBD
1. Contenido de THC
Esta es la diferencia definitoria.
El aceite de cannabis suele contener niveles significativos de THC, que pueden causar intoxicación. El aceite de CBD contiene poco o nada de THC, dependiendo de la formulación.
El THC activa los receptores CB1 en el cerebro, mientras que el CBD interactúa de forma más indirecta con el sistema endocannabinoide.
2. Efectos en el organismo
El aceite de cannabis puede cambiar la percepción, el estado de ánimo y la coordinación debido al THC. Algunas personas lo utilizan para estimular el apetito, controlar las náuseas o el dolor.
El aceite de CBD no produce colocón. En cambio, se utiliza habitualmente para relajarse, combatir la ansiedad y mejorar el sueño. La investigación también apoya sus efectos anticonvulsivos en condiciones médicas específicas.
3. 3. Efectos secundarios
El aceite de cannabis puede provocar sequedad de boca, enrojecimiento de los ojos, ansiedad, alteraciones de la memoria a corto plazo y aumento de la frecuencia cardiaca, sobre todo a dosis elevadas.
Los efectos secundarios del aceite de CBD suelen ser más leves y pueden incluir fatiga o molestias digestivas. El CBD también puede influir en las enzimas hepáticas que metabolizan los medicamentos, lo que significa que puede interactuar con ciertas recetas.
4. 4. Estatuto jurídico
En muchas regiones es legal la venta de aceite de CBD derivado del cáñamo que sólo contiene trazas de THC.
El aceite de cannabis con un contenido significativo de THC suele estar regulado y puede requerir receta médica. Las leyes varían mucho de un país a otro, así que comprueba la normativa local antes de realizar cualquier compra.
5. Consideraciones sobre los controles de drogas
La mayoría de los análisis de drogas en el lugar de trabajo buscan metabolitos de THC, no de CBD u otros cannabinoides menos conocidos. Sin embargo, el aceite de CBD de espectro completo puede contener pequeñas cantidades de THC. Si un producto está mal fabricado y supera los límites legales de THC, podría dar positivo en una prueba. Elegir productos probados por terceros con certificados de laboratorio ayuda a reducir este riesgo.
Por qué es importante entender la diferencia
Elegir el producto equivocado puede provocar efectos psicoactivos no deseados, complicaciones legales o problemas en las pruebas de detección de drogas.
Si quieres apoyo sin sentirte colocado, el aceite de CBD suele ser la mejor opción. Si un profesional sanitario recomienda un tratamiento basado en THC bajo supervisión médica, el aceite de cannabis puede considerarse en entornos regulados.
Dado que ambos aceites proceden de la misma familia de plantas, es frecuente la confusión. Pero sus efectos no son intercambiables.
Conclusión
El aceite de cannabis y el aceite de CBD están relacionados pero son fundamentalmente diferentes.
El aceite de cannabis suele contener una cantidad significativa de THC y puede provocar intoxicación. Puede tener valor terapéutico, pero suele estar estrictamente regulado.
El aceite de CBD se centra en el cannabidiol, no produce un subidón y puede utilizarse para el bienestar y afecciones médicas específicas respaldadas por la investigación.
Comprender estas diferencias le ayudará a asegurarse de que el producto que elija se ajuste a sus objetivos de salud, su entorno jurídico y su nivel de comodidad personal.
